Por Charlestien Harris, asesor financiero jubilado de Southern Bancorp
Los días en que se usaban billetes y monedas para pagar las compras están desapareciendo rápidamente. La mayoría de los consumidores han pasado a utilizar las tarjetas de débito como su método de pago preferido. Dos de las razones más comunes de este cambio son la comodidad y la posibilidad de evitar llevar dinero en efectivo, emitir cheques o tener que pagar la factura de la tarjeta de crédito más adelante.
Las tarjetas de débito se han vuelto cada vez más populares e incluso las utilizan organismos gubernamentales como la Administración del Seguro Social y el Servicio de Impuestos Internos. Esto permite a los destinatarios y beneficiarios recibir pagos mediante depósito directo, a los que pueden acceder con una tarjeta de débito prepagada.
Cuando realizas una compra con una tarjeta de débito, a menudo tienes la opción de elegir entre una transacción de “débito” o de “crédito”. Esta elección determina cómo gestionan la transacción los procesadores de pagos, la rapidez con la que se transfiere el dinero y otros factores que afectan tanto a los comerciantes como a los clientes.
A continuación te ofrecemos algunos consejos para proteger tu tarjeta de débito y administrar tu cuenta de manera segura.
Consejo #1: Ten siempre presente dónde está tu tarjeta y memoriza tu PIN. Nunca guardes una copia escrita de tu PIN junto con tu tarjeta.
Consejo #2: Mantén tu PIN en secreto. Nunca lo compartas ni permitas que nadie te vea al ingresarlo. Cuando se utiliza una tarjeta de débito, es posible que se te solicite un PIN (Número de Identificación Personal), y los fondos se retiran automáticamente de tu cuenta bancaria. Algunas transacciones también pueden procesarse con una firma y pueden tardar un par de días en completarse.
Consejo #3: Ten cuidado al dar el número de tu tarjeta de débito por teléfono o en línea, a menos que se trate de una fuente confiable o de un sitio web seguro.
Consejo #4: No utilices un cajero automático (ATM) si te parece sospechoso o muestra signos de haber sido manipulado.
Consejo #5: Guarda una lista de tus números de cuenta y números de teléfono importantes en un lugar seguro, separado de tus tarjetas, para que puedas reportar rápidamente cualquier pérdida o robo.
Consejo #6: Ten siempre claro cuánto dinero tienes disponible en tu cuenta. La mayoría de los bancos ofrecen números de teléfono, servicios de banca en línea o aplicaciones móviles que te permiten consultar el saldo y dar seguimiento a tus transacciones.
Consejo #7: Anota cada transacción de inmediato y restala del saldo de tu registro de cuenta. Si prefieres las herramientas digitales, hay muchas aplicaciones que pueden realizar esta tarea automáticamente. Cada mes, revisa tu estado de cuenta y compara cada transacción con tus registros personales para asegurarte de que coincidan.
Consejo #8: Revisa con regularidad el saldo de tu cuenta y el historial de transacciones para asegurarte de que no haya habido ninguna actividad fraudulenta.
Consejo #9: Ten en cuenta las comisiones por transacción, cuándo se pueden cobrar y dónde usas tu tarjeta. Si usas tu tarjeta en el cajero automático de tu banco, por lo general no se cobra ninguna comisión. Sin embargo, si usas tu tarjeta en el cajero automático de otra institución financiera, es posible que se te cobre una comisión.
El uso de la tarjeta de débito puede conllevar algunos cargos. Uno de los cargos más comunes es el cargo por sobregiro, que se cobra cuando una transacción excede el saldo disponible de tu cuenta corriente. Otro cargo posible es el cargo por mantenimiento de cuenta. Este cargo puede aplicarse si excedes el número máximo de transacciones permitidas o no mantienes el saldo mínimo mensual requerido.
Consejo #10: Denuncia de inmediato cualquier transacción no autorizada y prepárate para cerrar la cuenta si es necesario, a fin de evitar pérdidas adicionales o actividades fraudulentas.
Si reportas la pérdida de tu tarjeta antes de que sea utilizada sin tu permiso, no serás responsable de las transferencias no autorizadas. Si reportas la pérdida dentro de los dos días hábiles posteriores a haberla descubierto, tu responsabilidad se limita a $50. Sin embargo, si no reportas la pérdida de inmediato, podrías perder hasta $500. Su pérdida podría ser ilimitada si no reporta una transferencia no autorizada dentro de los 60 días posteriores a que aparezca en su estado de cuenta.
Recuerda que, aunque tu responsabilidad financiera esté limitada por ley, las transacciones fraudulentas pueden seguir restando dinero de tu cuenta, y resolver el problema puede llevar tiempo. Asegúrate de mantener a tu banco al tanto de cualquier cambio en tu información de contacto.
Consejo #11: Avisa a tu banco antes de viajar fuera del estado. Es posible que el banco active una alerta de viaje en tu tarjeta para evitar que las transacciones legítimas se marquen como sospechosas o fraudulentas. Tomar precauciones al realizar transacciones financieras siempre te conviene.
Las cuentas de tarjetas de débito ofrecen muchas ventajas tanto para los consumidores como para las empresas. Asegúrate de leer con atención los términos y condiciones de tu tarjeta de débito para que entiendas las comisiones, las normas y los requisitos, y no te lleves sorpresas con cargos inesperados.
Los depósitos mediante transferencia electrónica de fondos (EFT) suelen ser más rápidos y seguros que los cheques en papel, ya sean enviados por correo o impresos. Durante los meses de verano, cuando muchas personas viajan y están de vacaciones, suelen aumentar los intentos fraudulentos de acceder a los fondos de los consumidores. Proteger el dinero que tanto te ha costado ganar aprendiendo a usar tu tarjeta de débito de manera segura puede tener un impacto significativo en tus finanzas personales y ayudarte a evitar estrés e inconvenientes innecesarios.
Hasta la semana que viene: ¡manténgase en forma desde el punto de vista financiero!