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Las emociones financieras en febrero

Por Charlestien Harris, asesor financiero jubilado de Southern Bancorp

Febrero se conoce comúnmente como el mes del amor. Es un momento para reflexionar sobre nuestras relaciones con la familia, los amigos, los enemigos y, a veces, las finanzas. Quiero centrarme en la relación entre tú y tu dinero.

Ya sea que estés soltero o casado, la relación que tienes con tu dinero es muy importante y dice mucho sobre tus metas, sueños, emociones y hábitos financieros. El amor es un sentimiento, y, te des cuenta o no, puedes desarrollar emociones fuertes respecto a tu dinero. Esas emociones, en última instancia, determinan cómo manejas tu dinero —o el dinero de tu familia— cuando hay una pareja u otros miembros de la familia involucrados.

Las emociones son una parte importante de la experiencia humana. Un estudio realizado por el psicólogo Daniel Kahneman, ganador del Premio Nobel, demostró que tomamos decisiones financieras basadas en un 90 por ciento en la emoción y solo en un 10 por ciento en la lógica. Las emociones más importantes cuando se trata de dinero son el miedo, la culpa, la vergüenza y los celos. Analicemos cómo cada una de estas emociones puede afectar el proceso de toma de decisiones al manejar tus finanzas.

1. Miedo

El miedo financiero es una emoción común que puede describirse como una respuesta intensa y desagradable ante una amenaza financiera percibida. Puede llevar a las personas a tomar decisiones irracionales, emocionales y a corto plazo que, con frecuencia, resultan en la pérdida de oportunidades o en reveses financieros. En algunos casos, el miedo puede paralizar a una persona hasta el punto de que no tome ninguna decisión.

El miedo financiero también puede desencadenar un instinto de “supervivencia del más apto”, lo que lleva a las personas a acumular efectivo, a vender por pánico durante la volatilidad del mercado o a perder oportunidades de crecimiento por temor a las pérdidas. En casos extremos, puede llevar a un miedo abrumador a gastar dinero —incluso cuando se tiene estabilidad financiera—, lo que resulta en la privación de las necesidades básicas para la vida cotidiana.

2. Culpa

La culpa financiera es otra emoción común y, a menudo, se caracteriza por sentimientos de remordimiento, ansiedad o vergüenza relacionados con decisiones personales sobre el dinero, como los gastos impulsivos, la acumulación de deudas o incluso recibir una ganancia inesperada.

La culpa del sobreviviente puede surgir cuando alguien se siente culpable por tener estabilidad financiera mientras que otros miembros de la familia atraviesan dificultades económicas. Esta emoción también puede derivarse de una mentalidad de escasez, de la educación recibida, de errores del pasado o de comparaciones sociales constantes. Es posible que reconozcas la culpa financiera si experimentas alguna de las siguientes situaciones:

  • Ocultar los saldos de las tarjetas de crédito, incluso de uno mismo
  • Evitar revisar tus cuentas porque te resulta “demasiado estresante”
  • Sentirte culpable cada vez que gastas dinero en ti mismo, incluso cuando te lo has ganado
  • Minimizar tu éxito porque ser el “primero” o el “único” te hace sentir aislado
  • Creer que ya deberías “saberlo mejor” cuando se trata de administrar el dinero
  • Internalizar las expectativas familiares que entran en conflicto con tu realidad financiera actual

 

3. Vergüenza

La vergüenza financiera puede provocar sentimientos de angustia emocional, incomodidad o una sensación de insuficiencia respecto a la propia situación financiera. A menudo, esta emoción lleva a las personas a equiparar su patrimonio neto con su autoestima.

La vergüenza suele llevar a la inacción, lo que puede agravar los problemas financieros y generar un ciclo negativo y que se refuerza a sí mismo de ansiedad y deterioro de la situación financiera. Otras características de la vergüenza financiera pueden incluir tener altos niveles de deuda, pasar por una quiebra, atrasarse en los objetivos de ahorro, comparar la riqueza en las redes sociales o no cumplir con las expectativas financieras personales.

4. Los celos

La envidia financiera puede definirse como el resentimiento, la inseguridad o la frustración que se siente al comparar la situación financiera, los activos o el poder adquisitivo propios con los de otra persona. A menudo surge al compararse con compañeros, amigos, familiares o incluso con personas extremadamente adineradas.

Los celos financieros pueden provocar sentimientos de amargura, depresión, ansiedad y baja autoestima. Si bien los celos pueden generar emociones negativas, también pueden servir como fuente de motivación al poner de relieve las metas personales o revelar áreas en las que se puede mejorar la situación financiera. Sin embargo, un error común es permitir que los celos impulsen inversiones arriesgadas o un gasto excesivo en un intento por imitar el estilo de vida de los compañeros, los familiares o un vecino, lo que a menudo conduce al endeudamiento.

Como seres humanos, experimentamos una amplia gama de emociones que afectan muchos aspectos de nuestras vidas. Aprender a manejar estas emociones puede ser un reto, especialmente si no se identifican adecuadamente. Comprender tus emociones financieras puede ser de gran ayuda para que tomes decisiones financieras acertadas.

Una medida eficaz es buscar la ayuda de un profesional financiero certificado. Para encontrar un asesor financiero acreditado, visita www.afcpe.org (Asociación para la Educación en Asesoría y Planificación Financiera). Para encontrar un asesor de crédito con licencia, de buena reputación y sin fines de lucro, visite www.nfcc.org (Fundación Nacional para el Asesoramiento Crediticio), www.fcaa.org (Asociación de Asesoría Financiera de Estados Unidos), o en el sitio web del Departamento de Justicia de Estados Unidos en www.justice.gov. Si necesitas ayuda, no dudes en recurrir a alguno de estos recursos.

Southern Bancorp también cuenta con un equipo de asesores financieros que están a su disposición para ayudarle. Solo tiene que ponerse en contacto con su sucursal local para más información.

Si desea más información sobre este y otros temas financieros, puede enviarme un correo electrónico a [email protected] o escribirme a P.O. Box 1825, Clarksdale, MS 38614.

Hasta la semana que viene: ¡manténgase en forma desde el punto de vista financiero!